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Estados Unidos entró en recesión luego de 75 meses de crecimiento explosivo, el PIB del Reino Unido cayó 1,5% en el último trimestre del 2008 luego de 16 años de crecimiento constante. Alemania, la mayor economía de Europa, decreció 0,5% en el 2008; el PIB japonés, el segundo más grande del mundo, se desplomó 12,7% a fines del 2008 y el país nipón vive la peor crisis desde la II Guerra Mundial. El Secretario de Estado de Investigación de España, Carlos Martínez, ha mencionado que nos enfrentamos a cuatro crisis: la alimentaria, la energética, la climática y la financiera. Un panorama tristemente oscuro, sin duda. Los efectos de esta pandemia no son ajenos al continente con mayor desigualdad social, América Latina. El desempleo y la pobreza han aumentado vertiginosamente, mientras los gobernantes de la región no atinan respuestas efectivas. Las dos principales fuentes de ingresos de nuestras economías se han visto seriamente golpeadas. Las remesas de los migrantes cayeron en el último trimestre del 2008 un 12% en México, 16% en Colombia, 8% en El Salvador y 22% en Ecuador. El precio del petróleo ha descendido considerablemente, luego de un período de alza especulativa que infló los precios, y que está pasando factura en el 2009. Sin embargo, muchos autores consideran que, más allá de una crisis, lo que el mundo vive es una oportunidad para crecer e innovar. El pesimismo, la angustia y el fracaso suelen ser los principales ingredientes de la creatividad y la inventiva. Talvez la Era de la Innovación va a llegar más temprano de lo que los especialistas pronosticaban, y es que sin crisis tampoco aparecen las soluciones. Como personas y como organizaciones es pertinente encontrar una nueva fuente para crear valor, desde el conocimiento y las capacidades organizacionales. En otras palabras, es necesario innovar la estrategia de las empresas, identificar nuevos paradigmas, y construir sistemas gerenciales robustos, capaces de responder oportunamente ante la incertidumbre. Al analizar elementos comunes de las grandes compañías que sucumbieron o tambalean actualmente, se encuentra que ellas tenían un riguroso enfoque en el desempeño financiero de corto plazo. Ellas no definieron, dentro de su estrategia, la administración del riesgo, y las que contemplaron esta variable, lo hicieron simplemente pensando en el cumplimiento de las regulaciones legales. Este es solo un ejemplo de que se requiere re-pensar la estrategia, incorporando al análisis el potencial impacto de variables externas en la industria y en la organización. Evidentemente la estrategia debe reajustarse a una nueva dinámica, en donde se comprendan las diversas perspectivas del negocio, no solo la financiera. Ante esta realidad, el nuevo sistema de gestión estratégica, fundamentado en el Balanced Scorecard, que nos presentan los reconocidos profesores Robert Kaplan y David Norton en su último libro The Execution Premium (2008), constituye una solución apropiada para preveer, enfrentar y derrotar a la crisis.
Figura 1. El Sistema de Gestión Estratégica de los Drs. Kaplan y Norton. En este modelo, los autores proponen como primer paso desarrollar una estrategia innovadora, que pueda ser traducida en términos operacionales. Al contar con un mapa estratégico, la organización define su hoja de ruta para alcanzar sus objetivos más importantes. El sistema, además, aporta con un instrumento de medición a través de indicadores, el Balanced Scorecard, que permite conocer a los administradores el desempeño presente de todas las dimensiones de la empresa, no solo la financiera. Adicionalmente, el sistema propone alinear todas las unidades organizacionales a la estrategia para garantizar la sinergia trabajando en pos de los mismos objetivos. Este ciclo estratégico debe vincularse al ciclo operativo para garantizar la ejecución de la estrategia a través de los procesos y las iniciativas. El seguimiento y control, tanto de las operaciones, como de la estrategia misma, permite evaluar el panorama actual y tomar decisiones que corrijan un desempeño no esperado. Así se puede reajustar la estrategia oportunamente y disparar alarmas que permitan reaccionar antes de entrar en crisis. El sistema de gestión estratégica ayuda a los gerentes en la cotidiana tarea de innovar su administración, a generar espacios formales de discusión sobre las amenazas del entorno, a identificar los factores críticos para el éxito, y a actuar sobre procesos que faciliten el logro de los objetivos. En resumen, el sistema de gestión es un blindaje para protegerse frente a la crisis, e identificar las escasas pero atractivas oportunidades que nos ofrece el ambiente externo. El sistema permite enfocarse en el largo plazo, garantizando el progreso desde el presente. Esto marca la diferencia entre un directivo y un líder visionario, entre un mandatario y un estadista. Albert Einstein decía: No pretendamos que las cosas cambien si seguimos haciendo lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.
Autor: Alvaro Burgos, MSc. | Gerente de Proyectos Región Andina
Fuente: tantum - Symnetics
Pedro Luis Giménez González | 30/04/2010 a las 09:53:30
Excelente el artículo.